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Retiro seguro de amalgamas: qué es el protocolo SMART y por qué importa
Las amalgamas contienen alrededor de un 50 % de mercurio. Por qué el momento del retiro es el más delicado y qué medidas lo vuelven seguro.
Consultorio Dr. Alfredo Dussel

Durante más de un siglo, la amalgama fue el material más usado para restaurar caries. Es resistente y económica, pero tiene una particularidad: alrededor de la mitad de su composición es mercurio, combinado con plata, estaño y cobre.
Por qué preocupa el mercurio
El mercurio es un metal pesado que el organismo tiende a acumular. La Organización Mundial de la Salud lo incluye entre los diez productos químicos de mayor preocupación para la salud pública, y su exposición se vincula con efectos sobre órganos vitales como el cerebro, los riñones, el hígado y el tracto digestivo.
A nivel internacional, el Convenio de Minamata sobre el Mercurio promueve la reducción progresiva del uso de amalgama dental.
El retiro es el momento más delicado
Una amalgama en boca libera pequeñas cantidades de vapor de mercurio, sobre todo al masticar. Pero cuando se fresa para retirarla sin protección, la liberación de vapor y partículas aumenta de forma considerable. Por eso no alcanza con decidir sacarlas: importa cómo se sacan.
Qué es el protocolo SMART
SMART son las siglas en inglés de Técnica Segura de Remoción de Amalgamas de Mercurio. Reúne un conjunto de medidas para minimizar la exposición del paciente y del equipo:
- Aislamiento total de la pieza, para que el material no tome contacto con la boca ni con las vías respiratorias.
- Aspiración de alto caudal junto a la pieza durante todo el procedimiento.
- Filtrado de vapores de mercurio en el área de trabajo.
- Protección del paciente y del personal, con barreras para la piel, los ojos y la respiración.
Con qué se reemplazan
Una vez retirada la amalgama, la pieza se restaura con materiales estéticos y biocompatibles, libres de BPA y de metales pesados. El resultado recupera la función y el color natural del diente.
Cómo empezar
El primer paso es una consulta de diagnóstico: se evalúa cada amalgama, su estado y tu salud general para definir un plan, que puede realizarse en una o varias sesiones.
Contenido informativo. No reemplaza la evaluación profesional en consulta.
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